Hay que reconocerlo. Tenemos una gran debilidad por las ciudades coloniales. Trinidad y La Habana en Cuba, Cartagena de Indias en Colombia, Potosí y Sucre en Bolivia, Luang Prabang en Laos, Melaka en Malasia, Hoi An en Vietnam. Si bien son todas muy diferentes, la sensación de querer pasar más tiempo en ellas se reiteró en la visita a cada una. Nos encantan las ciudades con historia, y más aún cuando esa historia puede verse plasmada en las calles y edificaciones que permanecen aún en pie. Justamente por todo esto, es que hacía mucho tiempo que teníamos ganas de conocer Colonia del Sacramento, lo que generaba muchas expectativas puestas en esta pequeña ciudad uruguaya fundada allá por 1680. Generalmente, cuando tenemos lugares que siempre quisimos conocer, también existe ese pequeño miedo a decepcionarnos con la diferencia entre lo que imaginamos y lo que verdaderamente encontramos en el lugar. Por suerte, podemos afirmar felizmente, que Colonia nos pareció aun más hermosa que lo que teníamos en mente, y entró en el ranking de nuestras bellas debilidades coloniales. Son de esos lugares que te gustaría volver, y varias veces!

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Ubicada en la ribera del Río de la Plata, su fama se debe a su barrio histórico que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. En sus calles adoquinadas y en sus construcciones bien conservadas, se ve reflejada de forma armónica esa continua disputa entre España y Portugal para poseerla por su ubicación geográfica estratégica, lo que la hace tan característica y única para la región.

Uno de los ingresos al casco histórico, es mediante la “Puerta de Campo” o “Puerta de la Ciudadela”, que conserva restos de la muralla original que rodeaba la ciudad, donde se cruza un puente de madera tendido sobre un foso que en la antigüedad era levadizo. Entrar a esta zona nos hace retroceder en el tiempo. Callecitas angostas y adoquinadas, casas bajas y antiguas de diversos colores, faroles, enredaderas florecidas (esto claramente depende de la época de la visita).

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Lo primero que llama la atención es la iglesia Matriz, la más antigua de Uruguay y un blanco faro, construido sobre las ruinas del Convento de San Francisco Javier, el cual se puede visitar para tener una panorámica de la bahía y que puede divisarse desde varios sitios de la ciudadela. Según cuentan, el Río de la Plata era muy peligroso para las embarcaciones debido a su poca profundidad, los bancos de arena y las fuertes tormentas, y la navegación se complicaba aun más las noches sin luna, lo que hace que las leyendas del lugar hablen de unos 2000 barcos hundidos en el fondo del río. Esto creo la necesidad de construir el faro a mediados del siglo XIX para lo cual empezaron a cobrarle peaje a las embarcaciones para poder llevar adelante la obra. Uno podría preguntarse, por qué los barcos iban por allí si era tan peligroso como dicen, pero al parecer se trataba de la ruta de navegación más corta hacia el viejo continente, y el lado argentino era aun peor debido a la menor profundidad de sus aguas, generando aun más riesgos de encallar.

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La mejor forma de recorrer el barrio histórico, es perdiéndose sin apuro por sus callecitas rebozantes de historia. Hay detalles para disfrutar a cada paso, mezclados entre casas de arte y negocios de antigüedades, y como en todo, si uno la visita contra reloj, se los pierde.

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Posiblemente la callecita más pintoresca, y así también, la más famosa, sea la Calle de los Suspiros. Ya el nombre es poético! Y al parecer en Colonia tienen una leyenda para todo. Una teoría habla de que antiguamente era un sitio de prostíbulos y los marineros al atravesarla suspiraban por las mujeres que allí se encontraban. Otra versión más dramática cuenta que los condenados a muerte eran llevados hasta el lugar para ahogarlos con la subida de la marea. Una historia más romántica, pero no menos trágica, habla de una chica enamorada que esperando a su amado, fue sorprendida por un enmascarado que le clavó una daga en el corazón, haciéndola suspirar de dolor antes de morir… En fin, historias sobran…

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Más allá de las historias que giran a su alrededor, no se puede negar que esta mágica, angosta y desnivelada calle con sus antiguas casas de vivos colores, pareciera transportarnos en el tiempo. Pero no hay que quedarse sólo con esta, ya que hay muchas otras, sin nombres de leyenda, que tienen muchas imágenes de postal para ofrecer, y seguramente con menos turistas.

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Algo muy curioso de encontrar en estas latitudes, y que puede visitarse en Colonia, aunque solo desde afuera, es una plaza de toros de arquitectura mora: la Real de San Carlos. Y como todo, esta presencia tan extraña para la zona, tiene una historia detrás. Se inauguró en 1910 con los toreros más famosos de España, y como en Argentina estaban prohibidas las corridas de toros, el espectáculo estuvo a rebosar de argentinos y montevideanos adinerados. Pero semejante construcción sólo se usó oficialmente en 8 ocasiones a lo largo de dos años, debido a una ley uruguaya que prohibió posteriormente las corridas (por suerte para los toros y para los que estamos en contra de este tipo de “tradiciones“). Después de tanto tiempo, hoy se la ve completamente abandonada, cubierta por maleza y con carteles indicando el peligro de derrumbe. Aún así, vale la pena hacerse una escapada para observarla, pero hay que tener en cuenta que queda lejos del centro, aunque se puede llegar en transporte público o puede ser una excelente excusa para alquilar una bicicleta y recorrer la zona.

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Mucha gente viene sólo a pasar el día a Colonia, pero sin dudas lo mejor es quedarse a pasar al menos una noche, para poder disfrutar del atardecer en la bahía desde el muelle del puerto, colmado de veleros, y apreciar la ciudad iluminada únicamente por los faroles, que crean un ambiente especial y mágico.

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Datos útiles para visitar Colonia del Sacramento:

* Se encuentra a 177 kilómetros al oeste de la capital uruguaya, Montevideo

* Colonia se encuentra muy cerca de Buenos Aires, y están muy bien comunicadas diariamente mediante barcos de las compañías Buquebus y Colonia Express, o La Cacciola, que sale desde Tigre y llega a Carmelo, cerca de Colonia. Se puede hacer en un paseo de un día, pero lo mejor sin dudas es pasar una noche en esta ciudad colonial. Para los que lleguen por tierra desde Argentina, hacerlo por la ruta 2 (no por la 21), aunque sean más kilómetros es más rápida y está en excelente estado a diferencia de la otra.

* La terminal de ómnibus está al lado de la terminal portuaria, desde donde llegan y salen los barcos a Buenos Aires. Desde la terminal de ómnibus hay servicios que en aproximadamente dos horas llegan a Montevideo, por unos 250 pesos uruguayos.

* Alojamiento: hay muchos hoteles boutiques muy lindos pero que quedan fuera de cualquier bolsillo mochilero. Nosotros nos alojamos en hostel, y elegimos el Hostel Colonial para las dos noches que pasamos en la ciudad, por su ubicación céntrica, a 4 cuadras de la terminal y 4 del barrio histórico. El lugar estuvo muy bien, es una casona antigua, y cerca hay supermercados, sitios para cambiar dinero, y para almorzar o cenar algo. También hay un camping en la entrada a la ciudad, sobre la ruta 1.

* Para comer, los menúes turísticos arrancan en 300 pesos uruguayos. Fuera del centro histórico hay opciones un poco más económicas.

* En el barrio histórico hay variedad de Museos: el Museo Portugués  el Museo Municipal, el Museo Español, etc. Al que le interesen los temas de los barcos y naufragios, existe el Museo de los Naufragios y Tesoros, alejado del centro histórico.