Quiénes somos

Este blog te contará las aventuras y desventuras de dos personajes por las distintas latitudes de este mundo. No somos navegantes en busca de nuevas Tierras.  Cristóbal Colón nos ahorró el trabajo. Tampoco es el diario de viajes a bordo del Beagle, explorando e investigando. Charles Darwin lo soñó antes que nosotros. Varios nos sentimos en nuestro interior un poco como estos exploradores, que nos han cautivado con sus pensamientos, ideas y por la  incesante búsqueda de un nuevo mundo. Muchos fueron perseguidos, cuestionados, criticados, expuestos y obligados a desistir de sus creencias.  Pero fueron solo obstáculos. Sin condicionarse a creer que los pensamientos ya establecidos eran irrefutables, se lanzaron a la aventura. Mantuvieron su lucha, demostrando que muchas veces las teorías por sí solas no bastan y deben ser demostradas en la práctica, con hechos, porque si hay una mínima duda, y creemos fielmente en nuestras ideas a tal punto de liberarlas, podremos decir que todo lo impuesto es cierto “hasta que se demuestre lo contrario”.

Al igual que muchos, estamos dando nuestros primeros pasos de exploradores, y de a poco hemos empezado a contemplar aquellas tierras descubiertas, con civilizaciones colmadas de cultura, vida y un perpetuo legado de historia.

Para compartir aventuras es importante conocernos un poco, hasta donde las palabras puedan alcanzar. Hoy nos toca compartir nuestro pequeño rincón y dejar que leas una parte de nuestra historia. La solapa de un libro brinda datos sobre el autor. De igual manera, nuestra solapa te entregará a los autores de este “libro de viaje”.

Cómo empezar? Siempre es difícil hablar de uno mismo, pero supongo que la mejor manera de “resumirnos” es diciendo que AMAMOS VIAJAR. Cada uno a nuestra manera, vivimos pensando en cuánto tiempo falta para tomar el próximo ómnibus/avión que nos lleve a lugares desconocidos, a nuevos senderos por recorrer, a otras culturas por descubrir, a más gente por conocer, y que nos aleje, aunque más no sea por unos días, de esa rutina en la que (lamentablemente) estamos sumergidos. Nuestros viajes comienzan meses antes con la organización de los mismos, y terminan meses después al seleccionar las fotos y escribir el famoso “diario de viaje”. Cada viaje es único e irrepetible, y si bien nos encanta cargar la mochila a nuestras espaldas (con el menor peso posible!), no despreciamos ninguna manera de viajar y cualquiera nos viene bien con tal de lanzarnos a la aventura. Tratamos, en la medida de lo posible, de organizar todo nosotros, porque preferimos ir a nuestro ritmo, administrando nuestros tiempos, visitando lo que más nos atrae, y escapando del tumulto de turistas. La mayoría de las veces, hemos seleccionado los destinos por impulso y un poco de intuición. Quizás teníamos en mente visitar un lugar en particular, pero una buena oferta, una canción, un momento vivido determinado, nos hicieron girar completamente el timón, y cambiar de rumbo. Y hasta ahora, nunca nos hemos arrepentido!

Cada uno aporta su granito de arena y su estilo particular a cada viaje. A Bea le fascina estar completamente informada de cada sitio que va a visitar, es adicta a leer los diarios de otros viajeros, y busca información a más no poder, hasta conocerse casi de memoria el itinerario, lo que no quiere perderse, y el nombre de todo lo que se cruzaran por el camino, hasta terminar un poco saturada de tanta información. Y ahí está Lau, que prefiere no enterarse de todo y dejarse sorprender un poco por el destino, aportando la calma a este dúo. Bea no se imagina viajando sin su cámara, que ya llega a ser como una prolongación de su brazo. Saca miles de fotos en cada destino, cada noche mira las que sacó ese día y después selecciona sus preferidas para mostrarle a la familia y amigos (porque por más que nos quieran, no hay derecho a sentenciarlos a mirar 2000 fotos!). Lau, en cambio, prefiere no sacar muchas fotos, pero tiene muy buen ojo fotográfico y ha logrado captar algunas de las mejores tomas de cada viaje.  Somos diferentes, sí. Pero nos complementamos muy bien. Y lo importante es que tenemos la misma idea fija:  viajar, viajar  y viajar.  Trabajamos para viajar.  Aprendemos para viajar. Proyectamos para viajar. Guardamos vacaciones laborales para poder viajar más tiempo. Renunciamos a muchas cuestiones para viajar. Viajamos para sentirnos vivos. Si se pudiera (y se puede) quisiéramos vivir viajando.  Pero no viajando así nomás.  Sino, viajar viviendo las costumbres de cada lugar, relacionándonos con el entorno, compartiendo el día a día, trabajando en cada destino… Viajar viviendo lo lindo de la vida y lo que este mundo maravilloso tiene para ofrecernos a cada instante. Vivir viajando y viajar viviendo. Por eso, somos dos seres con miradas distintas, pero que apuntan en una misma dirección: conocer, con nuestros propios ojos, cada rincón de este pequeño mundo. Sí, “pequeño”. Porque cuanto más viajamos, más tomamos conciencia de que el planeta Tierra no era tan grande como siempre imaginamos. Y eso nos da más fuerzas para creer que quizás nuestro sueño no sea una utopía.

Aún no hemos recorrido demasiado este mundo, pero lo poco que vimos de él, nos hizo dar ganas de seguir conociéndolo, con sus grandes bellezas y también con sus tristes miserias. Como viajeros de alma, queremos conocer todo lo que se pueda “a nuestro aire”, y no quedarnos sólo con la imagen que nos venden los medios de comunicación y las agencias de turismo sobre cada destino. Creemos que lo mejor que podemos hacer, es ver el mundo con nuestros ojos, en vivo y en directo, cara a cara,  y después compartir con los que nos rodean nuestra humilde visión, vacía de prejuicios e ideas preconcebidas, porque bien se dice que cuesta más derribar un prejuicio que las más altas murallas.  Por otra parte, debemos admitir que somos una especie de mochileros algo cómodos, ya que cuando no estamos con la carpa y el equipo de camping a cuestas, también intentamos viajar lo más barato posible pero tratando en lo posible de no renunciar a ciertas comodidades mínimas. De vez en cuando, en algunos viajes nos damos algún “gustito”, generalmente al final de los mismos, principalmente para descansar del ajetreo de esos dias, y cargar energías antes de regresar a nuestra vida cotidiana. Una vez un amigo me dijo “Amiga, tu tienes que tomarte vacaciones para descansar de las vacaciones que te tomaste”  y pensándolo bien, me hace acordar mucho a la siguiente historieta de Mafalda (de la cual soy fiel admiradora)

En fin, así son los viajes que encontrarán en esta página! un poco de aventura, muy poco de confort, pero todo, a nuestra manera! Asi que bienvenidos a nuestro blog, y a nuestra forma de viajar! Y ahora sí, vamos! que quedan muchos kilómetros por recorrer!!