No sé por qué no se nos ocurrió. En realidad, sí, lo pensamos. Ir a una de las potencias turísticas de nuestro país, que hace un tiempo está considerada como una de las nuevas maravillas del mundo, y en un fin de semana largo (de 6 días), formaban una ecuación muy tentadora. Y el resultado, por supuesto, era lógico: gente hasta en la sopa (creo que incluso vimos algunos en los árboles, ¿o habrán sido monos?). Era de esperar que encontraríamos mucho turismo, pero nunca, jamás, imaginamos que iría tanto pero tanto, TANTO.

No nos gustan las masas, y en la medida de lo posible tratamos de evitarlas, por eso cuando comenzamos a pensar un destino para los días de Semana Santa, nuestra consigna era clara: vamos a dormir en carpa, y tiene que ser un lugar tranquilo, donde no vaya todo el país para esas fechas. El primer punto, lo cumplimos a la perfección, pero con el segundo no sé qué pasó. Cualquier persona sensata se daría cuenta que si existe un sitio que evidentemente violaba esa condición, era justamente Iguazú, que desde varias semanas antes ya figuraba como el destino más elegido por los turistas. Pero entonces, por qué fuimos? No lo sé, que alguien me lo diga! Son esas decisiones que uno no entiende muy bien por qué toma, y que muchas veces salen bien, aunque éste no fue el caso! Al menos, nos sirve como experiencia. Asi que futuros viajeros, tomen nota. Busquen lápiz y papel. Mejor que sea una lapicera, así no se les borra. Y de ser posible, un resaltador también. Ahora anoten: NO ir a las Cataratas del Iguazú en Semana Santa. Y péguenlo en la heladera, así lo recuerdan siempre. Después no digan que no les avisamos eh!

Algo así teníamos en mente... claro, desde el aire, la gente no se ve... (Foto: Wikipedia)

Algo así teníamos en mente… claro, desde el aire la gente no se ve! (Foto: Wikipedia)

El primer día en Iguazú, preferimos no visitar las cataratas y tomarnos el día más light, para poder descansar de tantas horas de viaje. Aprovechamos a relajarnos en el camping, a leer un poco bajo los árboles y a visitar el hito de las tres fronteras, que es un lugar turístico en la costanera de Puerto Iguazú desde donde se divisa la confluencia del río Iguazú y del río Paraná, y al otro lado pueden verse la costa paraguaya y la brasilera. Cada orilla tiene su respectivo “hito” pintado con los colores de la bandera del país que corresponde. Es un lindo sitio para dar un paseo o sentarse a tomar unos mates, porque se tienen buenas vistas de los ríos y las costas, sumado a que hay puestos donde podemos encontrar algunas artesanías interesantes.

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Vista desde el “hito” argentino: al otro lado del río a la izquierda está la costa paraguaya, y a la derecha, la brasilera

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Incluso acá no pudimos evitar las consecuencias del turismo de masas! en este caso, un grupo de turistas japoneses

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Algunos puestos de artesanos en el hito de las tres fronteras

Al día siguiente nos levantamos bien temprano, y nos fuimos  muy ilusionados a las famosas cataratas del lado argentino. Basta decir que la ilusión duró poco. Desde el momento que llegamos comenzaron las actividades que repetiríamos a lo largo del día: hacer cola, esperar y amontonarnos unos con otros. Comparable en magnitud al “viernes negro” norteamericano (si no saben de qué se trata el black friday, pueden verlo en éste video).

Para empezar, la fila para comprar las entradas era de unos 600 metros de largo, que se extendían con curvas y contracurvas por la zona del estacionamiento de vehículos. Tardamos más de una hora y media en lograr ingresar al lugar, pero hasta ese momento seguíamos con la leve esperanza de que adentro todo fuera diferente. Al fin y al cabo, el parque abarca más de 60000 hectáreas, seguro habría espacio de sobra para todos!

Acá ya sólo nos quedaban 300 metros de espera por delante! Vamos que llegamos!

Acá ya sólo nos quedaban 300 metros de espera por delante! Vamos que llegamos!

Una vez dentro, lamentablemente el escenario no varió en lo más mínimo (o de hecho, empeoró). Las escenas se fueron repitiendo: hacer fila para caminar por el circuito inferior, fila para intentar ver (todos amontonados) los saltos, fila para circular por el circuito superior, fila para sacar una foto, fila, fila, fila. De contemplación, ni hablar. Juro que llevábamos una hora ahí y deseábamos huir (de no haber sido porque ya habíamos abonado las entradas, seguramente lo hubiéramos hecho).  Estábamos tan angustiados que no queríamos ver más nada. Todo estaba hasta tal punto colapsado que era imposible disfrutar de las caídas de agua.

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Obsérvese la multitud en cualquier pequeño espacio de pasarela

Lo peor era la opción para ir a la famosa Garganta del Diablo. Hay una pasarela peatonal  de 1100 metros de longitud que lleva hasta el gran salto, y para llegar al comienzo de la misma habitualmente hay dos maneras: en un trencito que hace el recorrido ó caminando durante media hora. El sendero para hacerlo a pie lo habían cerrado, para poder controlar la cantidad de gente que iba hasta la garganta, con lo cual el único medio para ir era el dichoso trencito, con un tiempo de espera para tomarlo que ascendía a 4 horas (sí, 4!!). Obviamente, descartamos ir a la Garganta del Diablo, por más que sea considerada la visita obligada de Iguazú, no estaba en nuestros planes esperar horas para tomar un tren que hace un recorrido de 10 minutos. Pero en un momento, en que justo pasábamos por ahí, vimos una pequeña fila de unas 20 personas (vamos, para la cantidad de gente que había allí dentro, 20 no era nada!). Le preguntamos al guardaparque para qué era esa fila, quien nos contestó: “es la fila de los optimistas, que creen que se va a abrir el sendero para ir a pie, lo cual no creo”. Cinco minutos después, “los optimistas” estábamos caminando felices rumbo a la Garganta del Diablo. Lástima que allí tampoco la alegría duró demasiado. Media hora después llegábamos al inicio de la pasarela, donde nos esperaba otra fila de una hora y media para poder acceder a la misma (sólo imaginen por un momento la gente que hizo 4 hs de fila para el trencito, para llegar aquí en 10 minutos y hacer casi 2 hs más de cola para ver la garganta… en total 6 hs de espera sólo para ver la garganta!). Y la garganta, obviamente, estaba llena de gente, con lo cual había que mirarla rápido, sumado a los guardaparques que nos decían que nos apuremos para dejar pasar a tooodos los que venían detrás, sin tener tiempo de disfrutar de semajante espectáculo de la naturaleza.

Y por fin llegamos a ver el gran atractivo de Iguazú... la gente!!

Y por fin llegamos a ver el gran atractivo de Iguazú… la gente!!

Nuestra idea original era hacer durante dos días las cataratas del lado argentino, o ir a conocer las del lado brasilero, pero nuestro único día ahí bastó para sacarnos completamente las ganas. Sumado a que desde las pasarelas a rebosar de gente donde estábamos, veíamos las pasarelas brasileras en el mismo estado de colapso.

Elegimos un lugar único en el mundo, pero en el momento equivocado. Las Cataratas del Iguazú son maravillosas, de eso no caben dudas, pero no vimos su mejor cara, aunque esto nos sirvió para plantearnos ciertas cuestiones. Existe algo en el ámbito del turismo que se llama “capacidad de carga“, que viene a ser la cantidad máxima de gente que puede ingresar diariamente a un determinado lugar, considerando la infraestructura de la que se dispone, sin que se altere el grado de satisfacción durante el recorrido y manteniendo los servicios en correcto funcionamiento (es decir, sin colapsar). ¿Es que acaso no hay un estudio de estas características en el Parque Nacional Iguazú? ¿o será que estos datos se conocen pero es mucho más importante recaudar todo lo que sea posible sin importar las consecuencias?

Buscando información sobre cuántos turistas fuimos los que estuvimos apretados como en lata de sardinas, nos encontramos con algunos datos interesantes. Al parecer los técnicos de Parques Nacionales recomiendan que no haya más de 1000 visitas por día en Iguazú, pero por lo general se reciben en promedio unas 2000, y segun informan los mismos guardaparques, el tope es de 7000 turistas, ya que si se sobrepasa este número los servicios colapsan. Ahora bien, ¿saben cuántos turistas ingresaron al Parque Nacional Iguazú en los seis días del fin de semana de Semana Santa? 52300, y sólo el día sábado que fue cuando nosotros estuvimos allí, 13516 (y hubo gente que quedó fuera). Resulta obvio que los senderos, las pasarelas, los restaurantes, los miradores, el trencito ecológico, y absolutamente todo se viera colpasasdo, o no?. Más de 6000 personas por encima del “punto de colpaso” de los servicios. ¿Es que acaso nadie lo previó? Lo que más me indigna, es leer en los diarios y sitios web al respecto de todo esto, expresiones del tipo “record absoluto“, “éxito rotundo“, etc. ¿Será que estamos dentro de la minoría que le parece un horror lo que ocurrió ese fin de semana con las Cataratas? ¿O será que ahora todos los medios periodísticos determinan si algo es un éxito o un fracaso sólo a nivel cuantitavivo y no cualitativo? O tal vez esto sea producto de que la sociedad vive tan acelerada e inmersa en una locura cotidiana, que perdió la capacidad de contemplar un paisaje de manera más solitaria y personal, y a nadie le importa estar en el medio de semejante masificación en las cataratas, si total así vivimos todos los días en los subtes de Buenos Aires. Qué se yo.

un yacaré ¿descansa? a la sombra del gentío. Pregunto: tan desproporcionada cantidad de gente, no afecta el entorno de este animal y de tantos otros?

un yacaré ¿descansa? a la sombra del gentío. Pregunto: tan desproporcionada cantidad de gente, no afecta el entorno de este animal y de tantos otros?

Que las Cataratas del Iguazú hayan sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y además desde el año pasado integren el listado de las nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo, se supone que debería ser algo muy positivo desde cualquier punto de vista. Pero nosotros no estaríamos tan seguros. Sin dudas esto incrementa el turismo, lo que se refleja en el ingreso de divisas y ayuda para la conservación de la zona (tal vez ciertos sitios del planeta hubiesen ya desaparecido de no ser porque fueron declarados Patrimonio, quién sabe), pero también conlleva problemas, porque se comienza a recibir un turismo masivo en ciertos espacios naturales que generan la sobreexplotación turística, terminando por perjudicar el ambiente natural, y a la flora y la fauna, como ocurre por ejemplo en la Bahía de Halong en Vietnam, cuando en realidad se declararon Patrimonio justamente con el objetivo de preservar dichos recursos. Si hubiésemos ido fuera de la Semana Santa seguramente la imagen que nos traíamos era otra, pero no es esa la cuestión. Creemos que al que le corresponda (municipalidad de Iguazú, la empresa que tiene la concesión del parque, la intendencia del parque, el gobierno nacional, la UNESCO, el que sea!), debe tomar ciertas medidas porque es una obligación (de todos) proteger este lugar único en el mundo, y hay que buscarle una solución a estos inconvenientes, que pueden ser desde distribuir los visitantes a lo largo del día por turnos, que se realicen reservas anticipadas para estas fechas especiales, o en el último de los casos quizás agrandar o extender algunas pasarelas o senderos, siempre y cuando se hagan estudios previos que indiquen que no alteraría el ecosistema (porque sino, volvemos a lo mismo!).

Pero aún así, dejando todo esto de lado, no podemos negar que se trata de un espectáculo de la naturaleza increíble. La otra cara de la moneda, en el próximo post.

INFORMACION  ÚTIL PARA VISITAR LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ

Cómo llegar a las Cataratas del lado argentino: la entrada al Parque Nacional Iguazú se ubica a 17 kilómetros de Puerto Iguazú. Si no se dispone de vehículo propio, existe un ómnibus que realiza el trayecto desde el centro y que cuesta 60 pesos argentinos ida y vuelta (abril 2013).

Entrada a las Cataratas del lado Argentino: las entradas generales cuestan $170, para residentes del Mercosur $115, Argentinos $65, misioneros y jubilados $25. Los menores de 6 años no abonan entrada, al igual que los residentes de Iguazú, y hay tarifas diferenciales para menores entre 6 y 12 años (información a abril 2013). Se puede revalidar el ticket, y de esta manera el 2do día se abona con descuento.

Dónde dormir: Nosotros acampamos, pero la ciudad de Puerto Iguazú tiene un montón de alojamientos que pueden ver acá. Del lado brasilero, en Foz do Iguacu, también hay muchas opciones, pero son más caras. Si van en fin de semana largo o vacaciones, reserven porque se llena! Lo decimos por experiencia…